UNA NUEVA VISION... Ante un mundo lleno de tragedias y lamentaciones, Dios te necesita, amigo, solamente tu y solo tu debes tomar la decision de aceptarlo Dios es tan respetuoso que no se mete en tus decisiones solo tu puedes decidir...
MISION PENTECOSTAL
domingo, 16 de mayo de 2010
SEÑOR, SI QUIERES
EL PODER DE ELEGIR
Cuando los dos ladrones llegaron al calvario, ambos maldecían a Jesús. Pero en el verso 40-41 observamos que el ladrón de la derecha, ha obtenido de parte de Dios una extraordinaria revelación, y a través de ella reconoce que Jesús tiene un reino. Compungido acude a la misericordia de Dios en busca de ese reino; Y Jesús le contesta: De cierto te digo que hoy estrás conmigo en el paraíso.
¿Por qué Jesús no dirigió alguna palabra al ladrón de la izquierda? El pudo escoger el camino que decidió su compañero de infortunio; pero se empecinó en proseguir con su maldad. Dios nos dio poder de decidir.
El hombre que Dios creó en el huerto del Edén no era un robot ni un maniquí. El hombre fue diseñado con una naturaleza superior a la de los animales. Dotado de razón e inteligencia.
En el huerto del Edén Dios colocó un árbol y les prohibió a nuestros primeros padres, comer de él. Y si no servía para comer, ¿para qué lo colocó allí? Sencillamente para probarlos, para que usarán su inteligencia su razonamiento. Al respecto la biblia dice: Si bien hiciereis ¿No serás enaltecido? Y si no hiciereis bien, el pecado esta a la puerta; Con todo esto, a ti será tu deseo, pero también podrás enseñorearte de él. (1960) Génesis 4; 7.
Esto quiere decir lo siguiente: Que el hombre puede decidir su camino. Y seguir o inclinarse por las dos únicas sendas que hay voluntariamente. El camino del bien, o el del mal. El primero te lleva a la vida eterna. El segundo: Te llevará a las fauces, de la condenación.
He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: La bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. Deuteronomio 11: 26-28.
Hay cosas que yo no puedo elegir, como el lugar de nacimiento, la pigmentación de mi piel, mi estatura, etc. Pero en cambio puedo tomar decisiones que me perjudiquen o no. Dios me dio poder de decisión.
El ladrón de la derecha vivió una vida de espaldas a Dios, a su palabra, rechazando la oferta de Dios y el llamado de este para su salvación. Finalmente toma una decisión que cambiaría el rumbo de su vida; regresar a Jesús. Recibirlo como su Señor personal. ¿Qué paso con el otro?
Dios respetó su decisión. El infierno no fue diseñado por Dios para mandar allí al pecador impenitente. Es él quien por su rebelión lo elige. El hijo pródigo cometió muchos errores, muchas decisiones equivocadas, pero al final entendió que el mejor camino, era regresar a casita de su padre. Jacob en medio de su abrupto alejamiento de Dios, comprendió al final de su carrera, que el mejor negocio era humillarse y encarar su tibieza espiritual a los pies del omnipotente. Y ¿qué decir de usted amable visitante?
Sabe usted de algún bebé que nació siendo drogadicto fornicario, adultero criminal, gay, fracasado? No lo busque que no lo hallará nunca. La biblia es muy clara al respecto: Dios hizo al hombre recto y ellos buscaron muchas perversiones. Eclesiastés 7; 29.
El otro día conocí a un joven fracasado, que me decía: A mí me tocó bailar con la más fea. (Refiriéndose a su amarga situación) Se refería también a su matrimonio que fue el más desdichado hasta el día de su muerte. ¿Quien tuvo la culpa de su tragedia? No fue el mismo? No fue él quien eligió a ese tipo de mujer, cuando le rogaron hasta la saciedad que no se casara con ella?
Usted cree, que Dios está interesado en llenar el mundo fracasados? Geys, ladrones, matones, desubicados etc. El es Dios de las perfecciones. El es perfecto. De sus hijos es la mancha. Es el hombre el que elige su propio camino. Dios nos muestra la senda que conlleva a la bendición, pero nuestra rebeldía nos saca de la senda y nos conduce a los caminos de la muerte eterna.
Cuantas veces el hombre cuando se desploma, enseguida se levanta contra su creador, y arremete contra él, como si fuese el culpable de sus fracasos. En el huerto del Edén no había nada que causara dolor a nuestros primeros padres. Fue el pecado, que causó todas las tragedias humanas que hasta hoy conocemos. La insensatez del hombre tuerce su camino, luego contra Jehová se irita su corazón. Proverbios 19; 3.
Quizá usted me dirá hoy! Es que yo he causado mucho daño, he cometido muchos pecados. El está en capacidad de decirte ya: Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; Y si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1; 18.
Así que el asunto está claramente dirimido. Si te has equivocado del camino, si andas siguiendo una senda tenebrosa; El es paciente para contigo, y te perdona. No olvides que él es clemente y misericordioso. El se duele del castigo y más bien se deleita en misericordia.
El te dice en este día: Volveos a mí y yo me volveré a vosotros. Y si me buscareis y me buscareis de todo vuestro corazón, me hallaréis. Finalmente; Cual es el mejor camino? Sencillamente es regresar a los pies del Señor. En el hallarás lo que el mundo, las mujeres, el dinero la fama y los placeres mundanos; jamás te podrán ofrecer. Vuélvete a Dios, Y hallarás ese tipo de vida, que tanto has deseado. Solo en él lo podrás lograr
INGREDIENTES DE LA ORACION
Al leer estos hermosos pasajes de la palabra de Dios, encuentro que la oración de Anita, tenía una serie de ingredientes, que deben estar presentes en nuestras oraciones de hoy. Examinemos algunos de ellos.
Lo primero que observo en esta hermosa oración, es que: Anita se dirige a Dios, con datos exactos. Un hijo varón, para el servicio a Dios, lo dedicaré toda su vida. No pasará navaja sobre su cabeza (es decir: dedicado a Dios por completo. Nazareo) Así deben ser nuestras oraciones. Aunque él lo sabe todo, nuestra petición debe ser menudeada y con plenitud de confianza. El es nuestro Padre celestial.
En segunda instancia; la petición es concreta. Un hijo para el servicio a Dios, por la falta de liderazgo del sacerdote. Su oración tenía un objetivo: Su hijo para Dios. Las oraciones erráticas difícilmente tendrán respuesta.
En tercer lugar; La oración de Ana tenía la sazón de la certeza. Oraba con convicción. Todo lo que pidiereis en mi nombre Yo os lo concederé. Con la seguridad de la respuesta divina.
En cuarto lugar: La oración de Ana, es hecha con humildad. Sin arrogancia. Sin presionar a Dios. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería, cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de todo saber es Jehová…(1º de Samuel 2; 3.) Naaman era leproso, estaba desahuciado, menospreciado por el pueblo por causa de su enfermedad, pero llegó con arrogancia, soberbia, prepotencia donde el profeta para la cura de su mal; Pero debido a eso no fue atendido en un principio.
En el quinto lugar, hallo que Anita tenía una crisis en su hogar. Su esposo la había abandonado por otra, porque no le había podido dar hijos. Ella no se dirige a ninguna instancia judicial, no pone denuncias. No hace alboroto. No lo comenta con nadie. Lo comunica a Dios. Su oración tiene otro ingrediente: Su confianza en las promesas de Dios. Ellas son fieles y verdaderas. Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Todas las promesas en el son sí y en el amen, para Gloria de Dios por medio nuestro.
Y al sexto lugar hallo que Anita, también tiene carga por el pueblo, porque el sacerdote ha envejecido, ya no hay visión con frecuencia, y la palabra escaseaba. Anita no se dedica a criticar al sacerdote, ni le hace mala atmosfera. Dedica sus lágrimas y su dolor al Señor. Una oración con carga por la congregación, pero con respeto hacia el ministro. Finalmente hallo que la oración de esta preciosa mujer tenía dos ingredientes más, y deseo explicarlos para que sigamos sus huellas, las que me han parecido pertinentes.
El verso 12 Dice: Mientras ella oraba largamente. No se trata de vanas repeticiones. Sino de la necesidad que debe tener cada creyente autentico, de estar un buen tiempo cada día, en la presencia de Dios. Las oraciones con afanes no son gratas a Dios. A los discípulos se les dijo: Ni aún una hora habéis podido velar conmigo? El Espíritu a la verdad está presto, pero la carne es débil.
Y en última instancia hallo otro buen ingrediente. El verso 10 dice: Ella con amargura de alma (no con resentimiento, ni amargura de la carne, sino de su alma) oró a Jehová y lloró abundantemente. Fue una oración con compungimiento de espíritu, con dolor en el alma, con abundancia de lágrimas. No fue una oración por el hecho de orar, ni con bostezos; Fue algo que surgió del corazón angustiado, del espíritu mismo de una mujer que creía en la justicia de Dios, y que sabía certeramente, que su Dios podía, no solo escucharla sino responderle.
A Dios no lo convencen nuestros pergaminos, ni nuestro prestigio, ni los apellidos prestantes, ni nuestras altas posiciones. A él lo convence solo el corazón contrito y humillado; Ese no lo despreciarás tú oh Dios.
jueves, 13 de mayo de 2010
NACIDOS PARA FRUTIFICAR
Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará, y todo aquel que lleva fruto lo limpiará, para que lleve mas fruto. San Juan 15; 2
YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en el, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer. San Juan 15; 5.
Hemos aprendido por la palabra del Señor Jesús, que, el fruto, es la credencial del árbol. No puede el árbol bueno dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Por sus frutos los conoceréis. El fruto es visible, no se pude esconder. Nuestras buenas y malas acciones siempre serán descubiertas.
Las palabras en negrilla (del escritor) nos enseñan que la vida del cristiano, no es un estancamiento, sino un continuo crecimiento. Hay que crecer en la gracia, en conocimiento, en amor, en poder, en fe, etc. No podemos quedarnos del tamaño que llegamos. Debemos crecer hasta alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4; 11-12.
En el verso dos del capítulo 15 de San Juan dice: el fruto y más fruto.
Cuando San Juan explica que el árbol lleva fruto, se está refiriendo al árbol normal, que da su fruto normal, en su tiempo. Algunas veces en el momento, otras veces retrasado. Este fruto normal, se refiere al creyente normal. Es decir a aquella persona que se ha entregado al Señor, pero siguen en el desierto, alimentándose de maná. Gentes que no han tenido experiencias personales con Dios. Que no han comido de los frutos de la tierra nueva; Es decir panes sin levadura, y gavillas tostadas, que representan la victoria del Cristo resucitado, y por ende: Experiencias cristianas más elevadas que llevan a l creyente a una vida con más resultados espirituales.
Una cosa es ser un cristiano niño. Y otra, un creyente desarrollado en el conocimiento de Dios y sus propósitos. Una cosa es estar en el desierto, y otra en el Valle de Canaán. Una cosa es saber de Dios, otra es conocerlo, amarlo, adorarlo y servirlo.
Esta clase de creyentes son personas que no se han dedicado a examinar el por qué del llamamiento. Simplemente asisten a una congregación siendo conformistas, sin aspiraciones espirituales, sin ambiciones en Cristo, sin fe etc. Arboles normales, frutos normales, y cosechas normales, nada más. Creyentes que fácilmente son influenciados por el mundo y sus atractivos.
Posteriormente el mismo versículo dice: Lo limpiará para que lleve: Mas Fruto. Pero estos que llevan más fruto, han sido limpiados por la palabra de una manera especial. Que quiero decir con esto. Que son creyentes que han entendido el poder del evangelio, que se han puesto en las manos de Dios de una manera especial. Van en crecimiento, no se han estancado. Aspiran a ser usados y por eso permiten que la palabra entre a sus vidas, y los limpie haciéndolos aptos para servir a Dios con una entrega total.
Luego viene el verso 5. Estos son los llamados a llevar Mucho Fruto. Tal vez usted se preguntará: ¿Como hacen para llevar mucho fruto? Preguntémonos ¿Que necesita un árbol para llevar mucho fruto? HAY QUE PODARLO. La poda es necesaria para que haya no solo mas cantidad, sino más calidad. La poda consiste en quitar las ramas y hojas secas, que impiden el desarrollo del árbol y la circulación de la savia, que es la que proporciona el verdor, sanidad, estética y crecimiento del árbol. Además hay que desparasitarlo y abonarlo, para que la calidad del fruto se superior.
El árbol debe podarse en el momento en que las cosechas empiezan a menguar, y el fruto a perder su consistencia. ¡Entonces! ¿Qué debe hacer un creyente para llevar mucho fruto? Lo mismo. Hay que podarlo.
Consiste en que el creyente se empieza a dar cuenta que su vida cristiana, viene en deterioro. Se gasta su vida en reuniones sociales, paseos, noviazgos sin la aprobación divina. Ya no hay oración abundante, no hay lágrimas. Se pierde el apetito por oír la palabra, por estudiarla, no se asiste con regularidad a los cultos, se ocupa demasiado en sus negocios, estudios, afanes, y de pronto: La carne empieza a reclamar su posición y sus derechos. Con ella vienen las incitaciones a los malos deseos, se activa la lascivia, las pasiones; Entonces: Hay que caer de rodillas y rogarle al Señor, La poda.
Consiste en dejar que el Señor a través de su preciosa palabra, arranque de cuajo, esas ramas secas y hojas marchitas de todos los malos deseos, hábitos pecaminosos, costumbres deshonestas, vicios impuros, actitudes impías, pereza, conformismo y todo aquello que impida el crecimiento de los frutos.
La poda tiene un buen propósito. Mejorar nuestra calidad de vida espiritual, nuestra relación personal con el Señor. Descubrir más dones, proporcionar más fe, santidad, temor de Dios. La poda une lo que estaba separado de Dios, y nos adhiere al árbol (Cristo) para retomar mas savia divina. Con ella más poder, discernimiento, entendimiento, sujeción. La poda destruye lo artificial, y le da vida a lo que tiene sustancia en Dios.
La poda produce dolor. Es verdad que ninguna disciplina la presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia, a los que en ella han sido ejercitados. Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas, (por la falta de la savia); y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Hebreos 12; 11-13
La poda nos causa dolor, no produce gozo someternos a ella, no es nada emocionante, pero una vez realizada vemos los resultados con alegría y gratitud a Dios. Entonces surgirá una vida espiritual grata a Dios, llena de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de él. Dios no quiere hojas. Quiere frutos. Las hojas no se comen. Los frutos sí.
JORGE ENRIQUE LOPEZ
domingo, 9 de mayo de 2010
VARON, MACHO, HOMBRE
1ª Corintios; 16; 13.
¿Considera usted que todos los varones son hombres? Le invito a reflexionar sobre lo siguiente: Todo varón, nace. El hombre se hace. Biológicamente todo niño de sexo masculino es varón. No hizo ningún esfuerzo para lograrlo. Simplemente nace varón. . Un varón no es más que la posibilidad de llegar a ser hombre. No todos los varones llegarán a ser hombres, algunos no lo lograrán. El sexo no lo decide la persona, es un proceso biológico.
Llegar a ser un hombre de verdad será la gran obra de tu vida. Desafortunadamente los periódicos, las revistas, la tele, la radio, han distorsionado, y falsificado el verdadero concepto de la palabra hombre. Según estos medios, el verdadero hombre, es aquel: que es violento, que practica la sexualidad con cualquier mujer, que basa sus fortalezas solo en sus músculos, en su naturaleza salvaje, el crimen, la amargura, el odio, las venganzas, y el desenfreno sexual. ¡Claro! Esto reporta ingentes ganancias a los que productores.
Estos solo revelan su naturaleza animal, pecaminosa, carente de toda normatividad universal, carente de valores morales, espirituales y humanos. Desafortunadamente los jóvenes de nuestro tiempo, aprenden estas ideas equivocadas de lo que es real y verdaderamente un hombre. Esta falsificación degenera en machismo, muy, pero muy acendrada en nuestras "culturas". Hablemos entonces del macho:
QUIEN ES UN MACHO
Es el que declara que no le teme a nada ni a nadie, ni siquiera a la muerte, pero cuando se enfrenta a ella; Llora como los niños y las señoras. En su opinión propia, es el valiente que está dispuesto a todo, inclusive a partirse el alma, con el que sea, pero se esconde y huye cuando el peligro lo amenaza, escudándose en los demás.
Son fáciles de reconocer en cualquier parte del mundo. Los verás llenos de tatuajes, con aretes, con Pilsen, con la lengua partida en dos, con los cabellos pintados, largas melenas, no trabajan, no sirven para nada, se esconden en la religión de los hemos, fukimoris, en las pandillas, de las ciudades, y son parte vital de las tribus urbanas.
Los hallarás en números crecidos, en las cárceles de cualquier ciudad del mundo, en los hospitales, en los manicomios, la vida de ellos, es efímera y fugaz.
Pero en donde más muestran su pelaje; es cuando miran a una mujer. El macho se jacta de su masculinidad, es el que husmea el aire como los asnos en celo cuando pasa una mujer cerca de el, y no resiste la tentación de seguirla, y de hacerle propuestas sucias, e inmorales. El macho es el que es capaz de cuidar la integridad de su hermana, pero no le duele deshonrar a la esposa y hermana de su mejor amigo.
El macho es el que le exige a su esposa que debe ser virgen, aunque él no lo sea. La obliga a ser fiel, aunque él sea un amigo del lecho ajeno. El macho, es el que golpea a su esposa, la crítica, la censura, la compara, la maltrata, la menosprecia y finalmente la aborrece. Macho, es pues, el típico don Juan, que no respeta a mujer alguna, por humilde o encumbrada que sea. Cuando el macho mira a una mujer, la desnuda en su mente, la viola, la enloda, la ensucia tan solo con su mirada. El macho no conoce los hermosos valores de la mujer, y se considera dueño y señor de todas ellas.
El macho desconoce las normas de la decencia, y el respeto a los valores individuales.
El macho no tiene identidad propia, es un títere, carente de personalidad, de carácter, y de dominio propio. Los sicólogos modernos afirman, que: El macho es ignorante, desubicado, marginado, y concluyen que el machismo es una enfermedad, que solo Dios la puede curar.
Cuando mira a una dama, nunca mira sus valores. No. La fracciona, la mira del cuello para abajo, la despoja de su espíritu y de su alma, y solo encuentra hermoso en ella lo que atañe a lo sexual. Es un ser que solo se estimula por lo visceral.
El macho cela a su esposa aún con los hermanos de ella, la vigila, la controla, reprime sus libertades, le impone sus gustos, olvidando los de ella. El macho exige amor, aunque él solo de dolor.
Desafortunadamente la mayoría de las jóvenes modernas, como llevan los mismos rasgos del macho, se inclinan por ellos. Se casan con este tipo de personas, y claro las consecuencias saltan a la vista inmediatamente. Hogares destruidos, sin ninguna estabilidad, hijos huérfanos, viudas, pobreza, hambre, miseria, desnutrición desorganización. etc.
Finalmente aparece en la sociedad un nuevo estrato social conocido como: Las madres cabezas de hogar. La mujer debe asumir el papel del varón, porque el macho desaparece.
EL HOMBRE
Cuan diferente es el verdadero hombre. El hombre de verdad, reconoce los valores de las personas. Aprecia la belleza femenina sin mancillarla. Los verdaderos hombres y mujeres, actúan, no en base a sus instintos, sino a la sabiduría, al respeto y los valores de cada persona. Debemos entender, que, las diferencias, físicas, mentales, y espirituales, entre el hombre y la mujer, son recíprocamente complementarias, centradas en el esfuerzo reciproco de la pareja.
Surge entonces una pregunta: ¿Quien es verdadero hombre?
Es la cima a quien todo varón debe aspirar. El hombre es la creación suprema de Dios. Para ser un verdadero hombre se requiere: Educación, el ejercicio de lo espiritual, el conocimiento de lo divino, el reconocimiento de los derechos de cada individuo y sus respectivas libertades. El respeto y la admiración a la integridad de las personas. La honradez, la amabilidad, y de todos los criterios, que conduzcan a una sana convivencia. Cuando un varón alcanza estos niveles, ya es un hombre de verdad.
Ser hombre es hacer las cosas, no buscar excusas para no hacerlas.
Ser hombre es levantarse cada vez que se desploma, sin explicar el porqué de ello.
Ser hombre, es ser consciente de nuestros actos y responsabilidades.
Ser hombre, es: trazar un plan y sacarlo adelante por encima de los obstáculos.
Ser hombre, es: elevarse en su espíritu y soñar en grande.
Ser hombre, es: sembrar un hogar, una familia, una empresa, una devoción a Dios.
Ser hombre, es: entender el trabajo, no como una necesidad, sino como un privilegio.
Ser hombre, es: sentir vergüenza, de burlarse de una mujer, y abusar del desvalido.
Ser hombre, es: saber cuándo me equivoqué, y reconocerlo para enmendarlo.
Ser hombre, es: aplicar la disciplina a mi alma cuerpo y espíritu.
Ser hombre, es: Entender, que: no hay nada hecho, y que me toca hacerlo bien.
Ser hombre, es: Reconocer a Dios, en cada una de ms decisiones.
Hombres con esta clase de nominaciones, son los que necesita la sociedad de hoy.
Un varón llegará a ser un verdadero hombre, cuando reconozca que tan solo con la ayuda de Dios, podrá controlar su cuerpo, su alma y su espíritu, y por ende, su mente y su voluntad. Hombre cabal, es el que ama a Dios, su palabra, sus semejantes y así mismo.
Entonces: Ser hombre no es tarea fácil, y de hecho es imposible sin la ayuda de Dios.
Solo podrá ser un verdadero hombre, aquel que une sus debilidades y voluntad, a la voluntad de Dios y su fortaleza.
Hubo un hombre en el pasado, que honró a Jesús, en uno de los momentos más apremiantes de la vida del Señor: Se llamaba Poncio Pilatos, de muy ingrata recordación, pero fue este quien presento a Jesús, a la multitud, diciéndoles: HE AQUÍ EL HOMBRE.
Finalmente, y ante la escandalosa falta de hombres de verdad, tendremos que recordar las palabras del Apóstol San Pablo, quien lleno del Espíritu Santo de Dios: Afirmó: Velad, estad firmes en la fe; Portaos varonilmente, y esforzaos. En otras palabras: Se hombre, afirma tu virtud, cumple tu misión, cumple a cabalidad tu papel con honor. Se fuerte. SE HOMBRE.
Apartes tomados del libro: Un sitio en la cumbre.