1ª Corintios; 16; 13.
¿Considera usted que todos los varones son hombres? Le invito a reflexionar sobre lo siguiente: Todo varón, nace. El hombre se hace. Biológicamente todo niño de sexo masculino es varón. No hizo ningún esfuerzo para lograrlo. Simplemente nace varón. . Un varón no es más que la posibilidad de llegar a ser hombre. No todos los varones llegarán a ser hombres, algunos no lo lograrán. El sexo no lo decide la persona, es un proceso biológico.
Llegar a ser un hombre de verdad será la gran obra de tu vida. Desafortunadamente los periódicos, las revistas, la tele, la radio, han distorsionado, y falsificado el verdadero concepto de la palabra hombre. Según estos medios, el verdadero hombre, es aquel: que es violento, que practica la sexualidad con cualquier mujer, que basa sus fortalezas solo en sus músculos, en su naturaleza salvaje, el crimen, la amargura, el odio, las venganzas, y el desenfreno sexual. ¡Claro! Esto reporta ingentes ganancias a los que productores.
Estos solo revelan su naturaleza animal, pecaminosa, carente de toda normatividad universal, carente de valores morales, espirituales y humanos. Desafortunadamente los jóvenes de nuestro tiempo, aprenden estas ideas equivocadas de lo que es real y verdaderamente un hombre. Esta falsificación degenera en machismo, muy, pero muy acendrada en nuestras "culturas". Hablemos entonces del macho:
QUIEN ES UN MACHO
Es el que declara que no le teme a nada ni a nadie, ni siquiera a la muerte, pero cuando se enfrenta a ella; Llora como los niños y las señoras. En su opinión propia, es el valiente que está dispuesto a todo, inclusive a partirse el alma, con el que sea, pero se esconde y huye cuando el peligro lo amenaza, escudándose en los demás.
Son fáciles de reconocer en cualquier parte del mundo. Los verás llenos de tatuajes, con aretes, con Pilsen, con la lengua partida en dos, con los cabellos pintados, largas melenas, no trabajan, no sirven para nada, se esconden en la religión de los hemos, fukimoris, en las pandillas, de las ciudades, y son parte vital de las tribus urbanas.
Los hallarás en números crecidos, en las cárceles de cualquier ciudad del mundo, en los hospitales, en los manicomios, la vida de ellos, es efímera y fugaz.
Pero en donde más muestran su pelaje; es cuando miran a una mujer. El macho se jacta de su masculinidad, es el que husmea el aire como los asnos en celo cuando pasa una mujer cerca de el, y no resiste la tentación de seguirla, y de hacerle propuestas sucias, e inmorales. El macho es el que es capaz de cuidar la integridad de su hermana, pero no le duele deshonrar a la esposa y hermana de su mejor amigo.
El macho es el que le exige a su esposa que debe ser virgen, aunque él no lo sea. La obliga a ser fiel, aunque él sea un amigo del lecho ajeno. El macho, es el que golpea a su esposa, la crítica, la censura, la compara, la maltrata, la menosprecia y finalmente la aborrece. Macho, es pues, el típico don Juan, que no respeta a mujer alguna, por humilde o encumbrada que sea. Cuando el macho mira a una mujer, la desnuda en su mente, la viola, la enloda, la ensucia tan solo con su mirada. El macho no conoce los hermosos valores de la mujer, y se considera dueño y señor de todas ellas.
El macho desconoce las normas de la decencia, y el respeto a los valores individuales.
El macho no tiene identidad propia, es un títere, carente de personalidad, de carácter, y de dominio propio. Los sicólogos modernos afirman, que: El macho es ignorante, desubicado, marginado, y concluyen que el machismo es una enfermedad, que solo Dios la puede curar.
Cuando mira a una dama, nunca mira sus valores. No. La fracciona, la mira del cuello para abajo, la despoja de su espíritu y de su alma, y solo encuentra hermoso en ella lo que atañe a lo sexual. Es un ser que solo se estimula por lo visceral.
El macho cela a su esposa aún con los hermanos de ella, la vigila, la controla, reprime sus libertades, le impone sus gustos, olvidando los de ella. El macho exige amor, aunque él solo de dolor.
Desafortunadamente la mayoría de las jóvenes modernas, como llevan los mismos rasgos del macho, se inclinan por ellos. Se casan con este tipo de personas, y claro las consecuencias saltan a la vista inmediatamente. Hogares destruidos, sin ninguna estabilidad, hijos huérfanos, viudas, pobreza, hambre, miseria, desnutrición desorganización. etc.
Finalmente aparece en la sociedad un nuevo estrato social conocido como: Las madres cabezas de hogar. La mujer debe asumir el papel del varón, porque el macho desaparece.
EL HOMBRE
Cuan diferente es el verdadero hombre. El hombre de verdad, reconoce los valores de las personas. Aprecia la belleza femenina sin mancillarla. Los verdaderos hombres y mujeres, actúan, no en base a sus instintos, sino a la sabiduría, al respeto y los valores de cada persona. Debemos entender, que, las diferencias, físicas, mentales, y espirituales, entre el hombre y la mujer, son recíprocamente complementarias, centradas en el esfuerzo reciproco de la pareja.
Surge entonces una pregunta: ¿Quien es verdadero hombre?
Es la cima a quien todo varón debe aspirar. El hombre es la creación suprema de Dios. Para ser un verdadero hombre se requiere: Educación, el ejercicio de lo espiritual, el conocimiento de lo divino, el reconocimiento de los derechos de cada individuo y sus respectivas libertades. El respeto y la admiración a la integridad de las personas. La honradez, la amabilidad, y de todos los criterios, que conduzcan a una sana convivencia. Cuando un varón alcanza estos niveles, ya es un hombre de verdad.
Ser hombre es hacer las cosas, no buscar excusas para no hacerlas.
Ser hombre es levantarse cada vez que se desploma, sin explicar el porqué de ello.
Ser hombre, es ser consciente de nuestros actos y responsabilidades.
Ser hombre, es: trazar un plan y sacarlo adelante por encima de los obstáculos.
Ser hombre, es: elevarse en su espíritu y soñar en grande.
Ser hombre, es: sembrar un hogar, una familia, una empresa, una devoción a Dios.
Ser hombre, es: entender el trabajo, no como una necesidad, sino como un privilegio.
Ser hombre, es: sentir vergüenza, de burlarse de una mujer, y abusar del desvalido.
Ser hombre, es: saber cuándo me equivoqué, y reconocerlo para enmendarlo.
Ser hombre, es: aplicar la disciplina a mi alma cuerpo y espíritu.
Ser hombre, es: Entender, que: no hay nada hecho, y que me toca hacerlo bien.
Ser hombre, es: Reconocer a Dios, en cada una de ms decisiones.
Hombres con esta clase de nominaciones, son los que necesita la sociedad de hoy.
Un varón llegará a ser un verdadero hombre, cuando reconozca que tan solo con la ayuda de Dios, podrá controlar su cuerpo, su alma y su espíritu, y por ende, su mente y su voluntad. Hombre cabal, es el que ama a Dios, su palabra, sus semejantes y así mismo.
Entonces: Ser hombre no es tarea fácil, y de hecho es imposible sin la ayuda de Dios.
Solo podrá ser un verdadero hombre, aquel que une sus debilidades y voluntad, a la voluntad de Dios y su fortaleza.
Hubo un hombre en el pasado, que honró a Jesús, en uno de los momentos más apremiantes de la vida del Señor: Se llamaba Poncio Pilatos, de muy ingrata recordación, pero fue este quien presento a Jesús, a la multitud, diciéndoles: HE AQUÍ EL HOMBRE.
Finalmente, y ante la escandalosa falta de hombres de verdad, tendremos que recordar las palabras del Apóstol San Pablo, quien lleno del Espíritu Santo de Dios: Afirmó: Velad, estad firmes en la fe; Portaos varonilmente, y esforzaos. En otras palabras: Se hombre, afirma tu virtud, cumple tu misión, cumple a cabalidad tu papel con honor. Se fuerte. SE HOMBRE.
Apartes tomados del libro: Un sitio en la cumbre.
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